Aunque Alfred Nobel era sueco y por ello los premios que llevan su nombre se entregan en Estocolmo, Oslo se subió al carro unos cuantos años después al sumarse el premio de la paz, habitualmente más controvertido que el resto.
miércoles, 31 de julio de 2013
Los premios Nobel de la paz
Aunque Alfred Nobel era sueco y por ello los premios que llevan su nombre se entregan en Estocolmo, Oslo se subió al carro unos cuantos años después al sumarse el premio de la paz, habitualmente más controvertido que el resto.
El Fram
Anticipando nuestro camino al Norte visitamos el Fram, un barco mítico en la exploración de los polos. Fue el primer barco construido con este propósito. Hasta entonces tan sólo se reforzaban barcos existentes para tratar de soportar las presiones del hielo en el casco. El resultado era similar, y varias expediciones acabaron en tragedia al tener que abandonar su único refugio en los interminables inviernos polares.
El casco redondeado del Fram (que significa "Adelante"), le permitía no luchar contra la fuerza del hielo, más bien esquivarla elevándose sobre el mismo como un pez escurridizo. Este barco fue el utilizado por Nansen, un auténtico héroe nacional para algunas de las más importantes expediciones al norte, aún sin llegar al polo. También fue el utilizado por Amundsen para la expedición antártica que culminaría con su éxito en alcanzar por primera vez el polo sur.
Es emocionante recorrer el interior, donde decenas de hombres sobrevivieron durante años, rodeados por temperaturas extremas y alejados de cualquier salvación. Ahora su interior está en silencio, ordenado, pulcro, pero las condiciones tras años de expedición, con decenas de perros de tiro aullando en cubierta, la monótona pasta desecada como único y racionado alimento, el escorbuto, la gangrena y la sombra del canibalismo cerniéndose sobre el grupo aún pueden imaginarse sin mucho esfuerzo.
Unas horas en Oslo
Oslo nos recibe con una luz azulada que se mantendrá durante la corta noche. Sus calles lavadas por la última tormenta de verano acogen a los que apuran las diminutas mesas de las terrazas y a unos cuantos turistas despistados, en busca de un bullicio ajeno a estas latitudes.
El palacio real remata la avenida principal, comenzada por la estación central en el extremo opuesto. Un paseo donde se acumulan las instituciones de un país de poco más de cinco millones de habitantes, pero con más de 2.000 Km de longitud.
Esta ciudad se resiste a lo urbano. El larguísimo fiordo que trae el mar hasta su puerta ofrece cientos de islas y penínsulas que son acomodo de zonas residenciales ocultas unas de otras. Las cercanas montañas la cierran al norte, con lo que todo tiene una escala pequeña, un centro burgués limitado a unas cuantas calles perpendiculares y una evidente intención de no significarse.
Quizá el teatro nacional, con Ibsen de custodio, sea la única muestra de exaltación nacional, de espejo de capital europea decimonónica.
Porque el gran ayuntamiento, con sus torres de evocación medieval, no hace sino significar el protagonismo de los ciudadanos frente las instituciones. En este lugar es donde se entregan anualmente los premios Nobel de la paz, quizá el gran acontecimiento que pone a Oslo en el mapa y las noticias.
martes, 30 de julio de 2013
Camino del Norte
Nos vamos al Norte.
Estiramos un poco más el mapa, y aunque las proyecciones producen áreas desvirtuadas al acercarse a los polos, nos llama la atención lo al norte que está uno de nuestros destinos. Las islas Svalbard están a "un tiro de piedra" del polo (unos 1000 km), pero son tan sólo una pequeña escapada de un viaje que nos llevará por la península escandinava, entre los fiordos recortados de la costa noruega, los espacios interminables de Laponia, las llanuras lacustres de Escania y las ciudades transparentes de una región con ecos de vikingos, hielo y silencio.
Ver Escandinavia 2013 en un mapa más grande
Estiramos un poco más el mapa, y aunque las proyecciones producen áreas desvirtuadas al acercarse a los polos, nos llama la atención lo al norte que está uno de nuestros destinos. Las islas Svalbard están a "un tiro de piedra" del polo (unos 1000 km), pero son tan sólo una pequeña escapada de un viaje que nos llevará por la península escandinava, entre los fiordos recortados de la costa noruega, los espacios interminables de Laponia, las llanuras lacustres de Escania y las ciudades transparentes de una región con ecos de vikingos, hielo y silencio.
Ver Escandinavia 2013 en un mapa más grande
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)














