Atravesamos una montaña rusa de elevadas cumbres y profundos fiordos camino de Geiranger y más allá. Los trolls son el reclamo de la zona, con lugares como la cascada del troll, la escalera del troll, etc. Más allá de estos señuelos, la región no deja tiempo de descanso.
Comenzamos la ruta en Åndalsnes, cabecera del fiordo de Romsdal, a poca distancia del mar abierto y junto al Trollveggen (muralla del troll), dentro del macizo de Trolltindene (los picos del troll). Además de su belleza resulta ser la pared vertical más alta de Europa: 1.100 m.
Tras subir por la escalera del troll (en entradas anteriores), la meseta montañosa ofrece imágenes gélidas y desoladas.
Para volver a bajar a nivel del mar, esta vez al fiordo de Geiranger, el de las fotos de las campañas turísticas, hasta donde los grandes cruceros penetran más de 100 kilómetros desde mar abierto, aprovechando al profundidad del valle glacial.
Inmensos circos glaciales barridos por el viento, pequeños pueblos en la cabecera de los fiordos. La marcha es lenta pero se agradece, para poder disfrutar del paisaje. Puertos de montaña, esperas para cruzar en pequeños barcos, miradores...













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